lunes, 8 de agosto de 2011

Siempre a tu lado

De vez en cuando oímos historias increíbles sobre la inmensa lealtad de los perros a sus amos, incluso más allá de la vida.
Os voy a contar la historia de Hachiko, un Akita Inu que vivió durante los años 20-30 en Japón y que conmovió a toda una nación unos años antes de entrar en guerra.
El profesor Hidesaburō Ueno vivía en Ōdate, en la prefectura de Akita. Cada día cogía el tren para dar clases en la Universidad de Tokyo, pero uno de esos días se encontró a un cachorro de Akita Inu, le dio cobijo en su casa y lo llamó Hachiko ("Hachi" es ocho; "ko" es "príncipe" o "duque").
Un día, para sorpresa de todo el mundo, Hachiko fue a la estación por su cuenta a esperar a su amo nada más éste saliera del tren, y así cada día desde entonces.
Hasta que, un día, el profesor no volvió. Falleció por una hemorragia cerebral mientras estaba dando una clase.
Pero Hachiko no dejó de asistir a la estación a esperar a su amo... y así durante 9 años, hasta que Hachiko falleció mientras esperaba al profesor, siempre en el mismo punto de la estación y a la misma hora.
La historia conmovió a todo Japón, aún antes de que Hachiko muriera. Un año antes de que lo encontraran sin vida se había erigido en la estación de Shibuya una estatua de bronce con la figura del animal, frente a la que se celebra una ceremonia anual en memoria de Hachiko.
Actualmente se sigue contando la historia de Hachi como ejemplo de espíritu familiar y lealtad, convirtiéndolo en un símbolo nacional y de ejemplo a seguir para Japón.

También ha inspirado a muchas películas, como una "protagonizada" por Richard Gere llamada Hachiko que llegó a España como Siempre a tu lado



3 comentarios:

  1. A veces el reino animal nos muestra un ejemplo de lo que llamaríamos hipócritamente humanismo. La lealtad de un animal conmueve, pero no soprende. Hermosa reflexión, Fer.

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  2. Sí. Descubrí esta historia viendo una peli llamada HACHIKO MONOGATARI (1987, japonesa) que cuenta la vida del perro

    Era para echarse a llorar entre lo trágico y bonito que es a la vez

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  3. jo, q bonito T.T

    creo que fue en edimburgo donde vimos una estatua similar, de una historia parecida, con un perro llamado Bobby, que durante varios años estuvo yendo a ver la tumba de su amo, quedándose horas sentado a su lado...

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