Todos hemos tocado la flauta con la nariz. Incluso hemos cogido el calcetín del baño que se nos ha caído, con los deditos de los piés, al tener las manos enjabonadas. Pero lo de esta chica no tiene precio. Tanta flexibilidad, debe tener sus recompensas. Estoy hablando por supuesto de la recompensa de poder disparar con arco, mientras hace equilibrios sobre un martillo.
Yo después de intentarlo he logrado disparar el martillo mientras me colapsaba encima del arco. Y alguna fractura más...
