
¡Saludos y bienvenidos a mi humilde bar Chez Moustache (un servidor)! Qué extraño ver turistas en mi local, a este lado de París, lejos de todo lo que le da la fama a la ciudad de las luces: las puestas de sol desde la Torre Eiffel con sus campos Elíseos, Notre Damme, los paseos por el Sena, el Louvre...
Sin embargo allí no conoceréis el autentico París del amour perdido ni la faceta más canalla de sus calles, que es done vive su gente (el auténtico alma de París) como esta misma calle por la que habéis entrado; la Calle Casanova. Un pequeño trozo de cielo oculto a la luces que desprende el resto de la ciudad, donde he visto pasar tanta gente y tantos sucesos que necesitaría 7 vidas para relatarlos todos.
¡Ah, Veo que he captado vuestra atención! Sí, puedo ver en vuestros ojos la misma avidez de relatos que veía en mis alumnos en mi época de profesor en la universidad de la Sorbonne... pero esa es otra historia.
La historia que queréis oir es otra... y creo que sé cual es la más apropiada.